LEYENDA DE LA BASA DE LA MORA     

      En todo  el Pirineo aragonés son numerosos los ibones o lagos de alta montaña, que han quedado como recuerdo del tiempo de los glaciares.
 Son espacios agrestes de una belleza natural portentosa y lugares para la ensoñación, cuna de multitud de leyendas, como en el caso de la Basa de la Mora o Ibón de Plan.

Caminando, quedó preso en este ibón, aunque no todo el mundo lo puede ver. Sólo las personas de buen corazón disfrutan con esta visión, cuya creencia es tal que incluso da nombre al ibón, ya que en la zona se le conoce como Basa de la Mora.

Desde el ibón del mismo nombre supone una excursión fabulosa, pero subir el día de San Juan y pasar la noche arriba, puede proporcionar un espectáculo realmente excepcional, o al menos eso nos cuenta una leyenda local.

Según ésta, en la noche de San Juan emerge sobre las aguas del ibón la figura de una mora que comienza a bailar al mismo tiempo que se mueven serpientes enroscadas por su cuerpo adornado con brillantes joyas.

Se dice que la joven es el espíritu de una mujer musulmana que se perdió en estas montañas huyendo de las violentas luchas entre moros y cristianos, y su espectro se aparece la noche de San Juan.

     
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